Han tenido que pasar cien años para que vea la luz una obra monográfica sobre el naufragio del 'Sirio'. Coordinado por el versátil explorador murciano Miguel Ángel García Gallego, un equipo de expertos historiadores y submarinistas han publicado "El naufragio del Sirio", donde se aborda de manera exhaustiva la mayor tragedia de la marina civil española.La presentación del libro tendrá lugar el jueves 19 de octubre, a las 20'15 horas, en el Aula de Cultura de Cajamurcia, en la ciudad de Murcia, y está prevista la celebración de un coloquio y la proyección de un documental sobre el mismo asunto. Esta actividad se repetirá el lunes 23 de octubre en el Centro Cultural de Cajamurcia en Cartagena.Sin duda será interesante conocer el resultado de la investigaciones de cada uno de los colaboradores del libro, sobre todo en el caso del cartagenero Luis Miguel Pérez Adán, un historiador que lleva trabajando en el naufragio desde hace una década.Más información en www.fundacioncajamurcia.es

Detalle de los restos del Sirio
El buque escuela griego Allmiral Miaoulis, cuya oficialidad participó en los agasajos al torpedero Sirio durante la estancia de este en Cartagena

El Sirio, pocos días después del naufragio. Se observan los toldos desplegados y los botes de babor en sus pescantes

En la maravillosa abadía de Buckfast (Devon, Inglaterra) podemos encontrar un relieve en bronce en memoria del abad Vonier, donde se hace alusión al naufragio del Sirio
Una de las muchas familias de emigrantes italianos que iban embarcadas en el Sirio cuando naufragó. En este excepcional caso sí conocemos sus identidades: se trata de la familia Serafini, de Arzignano (provincia de Vicenza), que se retrató poco antes de emprender viaje a Brasil a bordo del Sirio. De izquierda a derecha, detrás, Isidoro (12 años), Umberto (14), el cabeza de familia Felice (43), la esposa Amalia (41) que estaba embarazada de su noveno hijo, y Silvio (11); delante, Ottavia (7), Silvia (9), Giuseppe (2), Lucía (3) y Ottavio (6). En el naufragio murieron siete de ellos, solo se salvaron el padre y sus hijos Isidoro y Ottavio.
El monje benedictino Anscar (Martin) Vonier, superviviente del naufragio
Uno de los supervivientes del naufragio, el doctor brasileño Eduardo França, fue el inventor de un producto femenino llamado Vermutín, del cual se llegó a hacer un tango a modo de jingle publicitario de la época

El obispo brasileño José Marcondes fue uno de los supervivientes del naufragio. Su experiencia fue ilustrada por el pintor Benedicto Calixto, que lo plasmó en un óleo junto al también obispo brasileño José de Camargo, que pereció en el naufragio
Cadáveres de náufragos en Cabo de Palos
El fondeadero del poblado pesquero de Cabo de Palos (la 'barra') debía tener un aspecto muy parecido a este en la época del naufragio
Laúd de pesca similar a los utilizados en la época por los pescadores de Cabo de Palos
Agustín Antolino, patrón del laúd Vicenta Lacomba
Bautista Buigues, patrón del laúd Joven Vicente

Vicente Buigues y un pailebote similar al que patroneó durante el rescate
Portada de La Domenica del Corriere del 19 de agosto de 1906, suplemento dominical del diario milanés Corriere della Sera. Al pie de la imagen: "La tragedia vista por Achille Beltrane: el caos fue tal que algunos rescatadores debieron imponer el orden pistola en mano"
El Sirio encallado en el bajo y con la popa hundida. Como se puede apreciar, todos los toldos de la cubierta de proa están desplegados
Fotomontaje de la época para ilustrar el naufragio del Sirio en la prensa
Croquis del bajo de Fuera, indicando la situación de los pecios reconocibles: abajo, los restos del Minerva y el North America; arriba, los del Sirio, con la proa y la popa separadas y gran cantidad de restos dispersos en su parte central.